Por María Dolores Sánchez Tudurí.
El mes pasado fui a realizar un ingreso en efectivo en el banco. Al llegar, no funcionaba ninguno de los cajeros automáticos, por lo que decidí hacer el ingreso “en mano”. No había nadie haciendo cola y me dirigí al señor-Cajero. Ante mi petición, el Cajero me dijo: “Vuelva dentro de dos horas, se ha caído la red y no funciona ningún cajero”. Le recordé que podía hacerlo él mismo, pero se negó.





