Por Jose Luis Morte
Acabo de leer dos noticias, en sendos periódicos digitales, que me animan a aportar unas leves, pero no por eso menos sentidas, reflexiones. La primera, en el Economista.es, que se refiere a la alerta de Caritas sobre el cambio de perfil de la pobreza, de jóvenes sin cualificar a parejas con estudios superiores y muy cualificados, me produce una fuerte tristeza por l
a generación perdida que estamos creando. En la segunda, el Confidencial.com titula, ¡Aleluya! El número de autónomos sube tras siete meses de caída libre; ésta me produce esperanza.
Por Flor Álvarez.
Vivimos en una sociedad de cambios constantes, económicos y tecnológicos, en la que se nos exige constantemente ser innovadores, más aún en las circunstancias actuales. Pero nuestro lastre, en este aspecto, es importante.