Por Elena Pérez-Moreiras.
Sin duda, el coaching de calidad, nos posiciona en el “Estado de Flow”, aumenta sustancialmente nuestro rendimiento y el de nuestras empresas; además de, nuestra satisfacción como personas y profesionales.
Desde hace ya unos cuantos años, estamos presenciando el ascenso “meteórico” de una profesión, que parece exenta de todos los “quebraderos de cabeza” que otras muchas profesiones están viviendo: El coaching. Es raro encontrarse hoy con alguien que no haya oído hablar de ella, sobre todo en el entorno empresarial. Es cada vez más habitual que en nuestras compañías o las de nuestros amigos y familiares se estén llevando a cabo programas de coaching dirigidos, en la mayoría de las ocasiones a los directivos, en algunas a los mandos y, en ciertos caso, nos llegan noticias de que ya técnicos y personal general también están trabajando en su desarrollo con este tipo de metodologías.
Pero ¿qué es y qué tiene el coaching para que esté “tan de moda”?
El coaching es, como comentábamos, una metodología de desarrollo de personas y profesionales. Parte de unos principios fundamentales que son:
En este contexto… ¿qué se hace en un proceso de coaching?, ¿quiénes participan en él?, ¿cómo se desarrolla?:
En el coaching más tradicional, el individual, dos personas (coach y coachee) establecen una relación, de igual a igual, con el objetivo de que una de ellas, el coachee, alcance las metas que se propone. Esas metas son las que él/ella desee, de índole personal o profesional, las que él/ella necesite en ese momento.
¿Qué hace pues, el coachee?: marcarse metas, encontrar la manera de alcanzarlas y ejecutar las acciones que le lleven a ellas. ¿Qué hace el coach?: acompañarle en este camino…..y ¿cómo le acompaña, qué papel juega en este caminar?
El coach sirve de “espejo” al coachee. Un espejo en el que el coachee se mira, se ve reflejado. Con esa nueva mirada de sí mismo, descubre facetas que no conocía o que percibía en la sombra y que, con el reflejo del coach, se le revelan más claras, más nítidas, más evidentes.
A partir de estos “insigths” (es como si, de repente, se “viera la luz”) el coachee es capaz de encontrar una ruta, un nuevo camino hacia lo que desea y necesita en ese momento. Al mismo tiempo que esto ocurre, en el “domino” del pensamiento-imaginación-lenguaje (cuando se trabaja en las sesiones de coaching más tradicional), lo experimentado, repercute en otros dominios, para mí, más potentes y poderosos: el emocional y el corporal, llenando al coachee de la energía necesaria (el impulso) para generar el movimiento…llevándole a la acción.
Y …¿qué gana una empresa con todo esto que parece ser un proceso total y absolutamente individualizado y privado?, ¿cómo repercute esto después, en el rendimento, las capacidades, la motivación y la integración del coachee? o lo que és más importante ¿cómo repercute esto en los resultados de la organización?
La respuesta es clara, cuando el coachee siente y vive en su propio cuerpo primero el insigth y después (como fluyendo de manera natural desde esa “luz” interior), ese impulso fuerte y claro hacia el movimiento, experimenta la maravillosa sensación de sentirse capaz; experimenta el placer de sentirse dueño de sí mismo, de ser una nueva persona, un nuevo profesional, capaz de alcanzar lo que desea al margen de lo favorable o desfavorable que sea el contexto que le rodea. Se siente totalmente empoderado, pleno de una energía que lo impulsa firme y constantemente hacia lo que quiere. En este momento los “debo-tengo” desaparecen y se transforman en potentes “quiero” que lanzan al coachee hacia el “Infinito y Más Allá”.
Desde mi perspectiva este estado es una manifestación (más o menos intensa según las circunstancias) del Estado del Flow definido por Mihály Csíkszentmihályi en 1975. Os dejo con la información que podéis encontrar en Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Mih%C3%A1ly_Cs%C3%ADkszentmih%C3%A1lyi (junto algunos comentarios de mi parte, en naranja). Si queréis ahondar en este concepto-estado podéis también leer su trabajo: “Fluir, la Psicología de las Experiencias Plenas”:
La gente es más feliz cuando está en un estado de “fluir”- concentración o absorción completa en la actividad o situación en la que se encuentran. Esta idea es idéntica a la sensación de “estar en la onda”. Se puede decir que es un estado óptimo de motivación intrínseca, en la que la persona está inmersa en lo que está haciendo. Es algo que todos hemos percibido más de una vez, y se caracteriza por una sensación de gran libertad, gozo, compromiso y habilidad, durante la cual las sensaciones temporales (la hora, la comida y el yo) suelen-pueden ignorarse.
Csikszentmihalyi describió el fluir como “el hecho de sentirse completamente comprometido con la actividad por sí misma. El ego desaparece. El tiempo vuela. Toda acción, movimiento o pensamiento surgen inevitablemente de la acción, del movimiento y del pensamiento previo, es como si estuviéramos tocando jazz. Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo.”
Para alcanzar un estado de fluir, debe alcanzarse un estado de equilibrio entre el desafío de la tarea y la habilidad de quien la realiza. Si la tarea es demasiado fácil o demasiado difícil (según el juicio del coachee), el fluir no podrá presentarse. Es aquí donde el coaching interviene, favoreciendo en el coachee su habilidad para analizar, decidir, idear, y materializar en qué y como quiere emplear sus recursos, así como, identificando cómo utilizar su mente, su cuerpo y sus emociones para favorecer estos estados en él mismo.
El estado de fluir también implica una especie de atención enfocada, y se ha observado que la meditación a conciencia, el yoga y las artes marciales (y ahora también el coaching lingüístico y corporo-emocional) pueden mejorar la capacidad de una persona para fluir. Entre otros beneficios, todas estas actividades sirven para entrenar y mejorar la capacidad de atención.
En sintesis, el fluir puede describirse como un estado en el que la atención, la motivación y la situación se encuentran, dando como resultado una especie de armonía interior productiva o retroalimentación.
Para finalizar pues… ¿Qué creéis vosotros? ¿Necesitamos coaching ¿?¿?¿?