Por Carlos López Fesser
“Ni estudio, ni trabajo, ni sé como hacerlo”
Las empresas demandan profesionales de primer nivel, siempre altamente cualificados, expertos, titulados, con amplia experiencia. Lógico. Pero, ¿qué ocurre con los recién titulados? “No encuentro trabajo porque no tengo experiencia” y “no tengo experiencia porque no encuentro trabajo”, no son la misma frase, pero llevan a la misma situación. Los jóvenes recién titulados no tienen oportunidades a día de hoy, por una simple, pero compleja ecuación, en la que el principio y el final no están claramente delimitados. Las empresas, en su lógica necesidad de incorporar a profesionales cualificados y con experiencia, dejan en el camino a muchos posibles talentos, por el hecho de no tener experiencia. Pero, ¿cómo tener experiencia, si esta se consigue bajo el requisito de tenerla previamente? Esto lleva a la pregunta de, ¿tienen alguna responsabilidad las empresas en este sentido? ¿Sería lógico para ellas contratar a personas sin experiencia, teniendo en cuenta el esfuerzo, tanto económico como personal que tienen que invertir?
Los profesionales no nacen sabiendo, sino queriendo saber. Y ese impulso innato es el que hará que se desarrollen en una empresa o en cualquier quehacer que se propongan. Porque el ser humano es proclive a la autorrealización, valor que no siempre se tiene en cuenta, ni está impreso en un currículum.

Me parece una reflexión muy “atinada” al momento que vivimos. Añadiría que el punto de inflexión de la tendencia está en lo que denominas ” queriendo saber”.
Mi experiencia en estos temas me dice que cuando una persona, candidato a un puesto determinado, es capaz de hacer palpable ese querer y por tanto, la voluntad de autorrealización, la falta de experiencia se empieza a cuestionar, por parte del empleador, para dar paso a otras competencias y valores más intangibles, pero más importantes en el fondo.